Eres Reina que exige la cordura como tributo de todo visitante a los dominios de tu corazón, eres Mar donde naufraga el compromiso y eres Sol que enciende y abrasa la pasión.
Mujer fatal, niña traviesa, dulce compañera, amiga fiel; dueña de una increíble belleza tan enorme como la bondad de tu ser.
Cual Ángel de la Guarda me acompaña la sensación de aquel místico abrazo, que en un instante, con aquellas lágrimas, nuestras almas en una eternidad fundió...
Para mi Princesa.

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